Adoración que transforma ambientes

sábado, 24 de octubre de 2009

MI ALMA TIENE SED DE DIOS, SALMOS 42

Como siervo brama por las corrientes de las aguas,
así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,
mientras me dicen todos los días: ¿dónde está tu Dios?
Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mi...

¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mi?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.

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