Adoración que transforma ambientes

domingo, 20 de junio de 2010

DUELO

El Espíritu del Señor ministraba mi corazón en una de las maravillosas clases de adoración profética, sin duda lo más valioso de la muerte de Jesucristo no fue tan solo que quitó nuestros pecados, se llevó nuestras iniquidades y la rebelión, trajo salud y restitución, además vino a darnos el “acceso libre al mundo espiritual”, la sangre de Jesús no tiene límites, todo, absolutamente todo, se sujeta a ella.

Uno de los testimonios que más me impactó fue escuchar a un grupo de hermanas de más o menos 15, 16 años de edad, dar testimonios de las experiencias en el cielo a las cuales fueron llevadas por el Señor, sin que esto signifique lo que naturalmente entendemos como morir y partir con el Señor.

Una de ellas relató que estando en esta experiencia preciosa no quería volver a la tierra, solo quería estar en la presencia del Señor, tanto así que le pidió al Padre quedarse allí, no le atraía más que esto ni su familia, ni nada de lo que el mundo pudiera ofrecerle, solo la plenitud de Cristo la llenaba, sustentaba, en lo eterno donde no hay tiempos…solo eres de quien fuiste engendrado. El Señor le dijo que no era su tiempo, su vida en la tierra debía seguir para cumplir los propósitos del Padre. Lo común fue que, luego de esas experiencias, vuelves con la sensación de querer seguir allí y no queda nada más que, esperar la próxima experiencia.

Esto trajo un cambio de pensamiento que estoy procesando, cambio que viene a ser consuelo a mi corazón y sé que también para quienes se encuentren en situación similar.

Ya han pasado 6 meses desde que mamá partió con el Señor, creo que ha sido el dolor más profundo que he experimentado, aun sabiendo que ella se fue con el Señor, uno no espera que un ser tan cercano desaparezca de tus ojos de un rato para otro. Hay momentos inevitables de recuerdos importantes que ella dejó, cuando cocino, cuando tejo, cuando suena el teléfono, las vacaciones cuando niños, los cuidados cuando estábamos enfermos, etc.; ella me enseñó muchas cosas, por lo cual doy gracias y la honro. Ella partió, previo dolor, sé que el Señor le ha dado como premio gozo, deleite, descanso, su espíritu volvió al Padre y en ese lugar se acabó el dolor…bueno es Dios, en vida sus palabras la sustentaron, ahora está en un lugar de pleno amor, paz, descanso. Verla sufrir por dolor ha sido la imagen más difícil de sacar de mis recuerdos, más yo elijo pensar lo que la palabra de Dios dice, derribo el argumento de tormento contrario al cumplimiento de las promesas de nuestro Padre para con los santos que ya partieron. Juan 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Esto trajo tanto consuelo a mi corazón, porque aunque a veces lloro, nuestro Padre que es fiel, sin duda la tiene en su plenitud, sonriendo, sin problemas y sin tormento…eso me reconforta tremendamente.

Y pensaba como debe ser nuestra actitud frente a esto tan natural en nuestras vidas. Seguir a Jesús no implica que dejes de sentir como pudiera reflejar el siguiente pasaje, Mat 8:22 Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos. Lo anterior simplemente muestra el orden de prioridad en nuestras vidas, nada debe ser más importante que su llamado, nada puede sacarte del propósito por muy doloroso o triste que sea…nada.

En Cristo, todo tiene su tiempo, todo tiene respuesta, lo que para el mundo es incurable, en la sangre de Jesús es real y efectivo, comprender el misterio de la muerte a los ojos del Padre es una perla preciosa digna de compartir.

1. No evitemos el duelo, es un tiempo dado por Dios mismo, necesario y lícito. Tiempo de llorar y tiempo de levantarse: Génesis 23:2 Duelo de Abraham por Sara.

2. El tiempo en días es relativo, algunos 7 días de profundo lamento: Génesis 50:10, duelo de José por su padre, otros por 30 días, Números 20:29, duelo de la congregación por la muerte de Aarón. No tomarse este tiempo es dañino, tomarse más del tiempo también es dañino. El dolor no deja ver al Señor nítidamente.

3. Se manifiesta con distintas expresiones, habitualmente de lamento y dolor. 2 Sa 3:31 Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro. Neh 1:4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Samuel 19:1, Dieron aviso a Joab: He aquí el rey llora, y hace duelo por Absalón.

4. Es importante la compañía. 1Ch 7:22 Y Efraín su padre hizo duelo por muchos días, y vinieron sus hermanos a consolarlo.

Duelo, viene del lat. dolus, por dolor

1. m. Dolor, lástima, aflicción o sentimiento.

2. m. Demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien.

En Hebreo H5594 ספד, sâphad, saw-fad', raíz prim.; prop. arrancar el cabello y golpearse el pecho (como hacen los orientales por aflicción); gen. lamentar; por impl. llorar:-duelo, endechador, endechar, golpear, lamentar, llorar, plañir.

Son profundas expresiones de dolor (lamentos) de todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo.

Y aunque lo terrenal tiene su tiempo, gozo viene a mí ser el saber que en Cristo tenemos vida eterna, Mat 22:32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?( Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

Él es el Dios de mi mamá, mío y de mis generaciones…eso no cambia.

Es verdad y realidad que hay otra vida, Mat 17:2-3 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Bueno es saber que somos seres espirituales, que este cuerpo mortal vuelve a la tierra, más nuestro espíritu en Cristo es eterno. Después de todo, arrepentíos es cambiar la manera de pensar y gobernar nuestros pensamientos…fue ahí cuando decidí dejar de recordar los momentos de dolor y dar gracias por los eternos momentos que ahora ya se han cumplido y que en lo práctico es el reino que sigo buscando, el cual es real y Verdadero.

El amor del Señor es eterno y si hay algo que nos une es el amor de nuestro Padre, te amo mamá.